Vamos a imaginar…

Así comenzaban las tareas indicadas por mi Pater, para lo que iba a ser una tarde de juegos. En mi mail estaban las indicaciones de lo que debía hacer al volver del trabajo y nada mas llegar es lo que hice, abrirlo para ver que sorpresa me esperaba.

 

Tal y como él me indicaba prepare el altar en mi cuarto de baño, las velas y el incienso de rosas blancas junto a la música elegida para ese momento un poco de Jazz. Entre en la ducha junto a mi esponja vibradora para dejar que el agua caliente resbalara por mi cuerpo que empezara a despertar las sensaciones por mi piel, la esponja comenzó a viajar por ella recorriendo cada rincón, llegando con las caricias los primeros suspiros y los primeros temblores de placer, no se equivoco lo mas mínimo en sus palabras mis muslos fueron el cauce de mi esencia que me empapaba caliente se mezclaba con el agua, con el deseo y con su imagen en mi mente.

 

No me podía correr así que pare en ese preciso momento, me contuve, salí de la ducha y seguí con lo ordenado. Tome la toalla y empecé a secarme suave y lentamente para continuar con el bodymilk de coco, primero pasándolo por mi vientre, después en mis nalgas, el sexo y por las caderas, al finalizar el leve masaje tome el vibrador en mi mano y lo introduje en mi sexo húmedo y caliente, me puse el culotte y lo acompañe de la esponjita sobre el clítoris, todo parado como así lo deseaba mi Pater, me mire al espejo unos minutos mientras la temperatura y mi morbo subía y lo puse todo en marcha a continuación.

 

De nuevo al masaje con aroma a coco, mis pies, siguiendo por mis piernas para ascender a mis muslos y continuar por mis brazos lentamente como el quería, sintiéndolo pero vibrando y tremendamente excitada. Mis manos seguían pasando por mis hombros, mi pecho por mi cuello, creía enloquecer, mis costados, mi estomago y entre escalofríos mis manos llegan a mis pechos deseosos.

 

Comencé a jugar con ellos, primero con leves caricias con las yemas de los dedos, intercaladas con algún que otro apretón entre mis manos mientras mi coñito hacia lo mismo y mis piernas se cerraban de tanto placer. Mis uñas acariciaban las aureolas, solo paraban para regalarles pellizcos a los pezones anhelantes de juego y recordé…. ¿Hasta cuando? –Hasta que tus piernas te tiemblen apretaditas…. Pues no solo así estaban, si no que estaban empapadas de mí.

 

Me senté y mientras una mano aprisionaba mi clítoris con la esponja la otra surcaba mi cuerpo, sabia que no duraría mucho por todo el deseo acumulado y así fue, rápido, intenso y electrizante como si me hubiera dado una descarga un chillido salio de mi boca, mi cuerpo se irguió de golpe y los temblores me llenaron, pero no podía parar tenia que seguir con mis deberes.

 

Comencé a follarme, lentamente y despacio mientras la esponja seguía ahí sobre mi clítoris, el ritmo iba subiendo poco a poco como mi calentura y mas aun al fijarme en el espejo, si ahí estaba él, su imagen mirándome y eso lo hacia aun mas morboso, me empecé a mostrar a él, a follarme para él y a ir directamente a por el segundo orgasmo, para regalárselo como todos y así fue comenzaron los espasmos y llego el segundo lento pero no menos intenso, mi cuerpo no dejo de temblar ni un segundo, para seguir siendo su putita y no parar de mostrarme a el.

 

El seguía en el espejo y yo delante de el, no podía si no encadenarle uno para también ofrecérselo, lo deseaba yo y sabia que a el le iba a gustar, así que comencé a acariciar mis pechos pellizcando mis pezones y haciéndolos rodar, separe la esponja de mi clítoris y mi mano izquierda ocupo su lugar, mientras la derecha empuño el vibrador.

 

 Mientras miraba fijamente el espejo como si le mirara a el, con las piernas bien abiertas, empecé a follarme, mientras movía mi botoncito con frenesí, subía peldaño a peldaño los escalones que me iban subiendo al orgasmo, jadeos y suspiros se mezclaban con la música, la velas iluminaban todo y las sensaciones eran tan fuertes en mi cabeza que cuando llego, creí perder el conocimiento por unos instantes, todo quedo en negro, a oscuras en silencio. Solo me pareció escuchar una cosa, absurdo quizás… su respiración… Imagina…

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