A mi manera Octubre 28th, 2007

Reinhard Otto

Ella se recostó en la silla. La noche comenzaba pronto. Alguien interesante había aparecido. Alguien por quien ella consideraba merecía la pena intercambiar un poco de calor humano, aunque solo fuera por un día, así que… harta de tontitos, se centró en él y ahora contemplaba la ventana vacía donde bajo su miraba expectante apareció un simple ‘hola’. Una idea cruzó su mente y encendió su deseo al instante. Conectó sus dedos con el teclado y las letras fueron surgiendo, contemplando como aparecían en el monitor e imaginando la repercusión al otro lado: ‘¿Quieres probar mi piel?’.
     
Pensó varias contestaciones, varias posibles insinuaciones salidas de tono, dulces y apasionados besos, paró su mente lentamente mejor esperar la contestación de esos labios lejanos. Llevó distraídamente un dedo a su boca y comenzó a lamerlo sin apartar los ojos de su monitor, su lengua lo recorrió despacio, casi sin darse cuenta.
     
-¿Y cuál es tu límite? –la frase apareció de pronto, sintiendo su piel estremecerse con esa proposición. Su mente comenzó a relajarse, su ojos se cerraron y se sumió por completo en el contacto con aquel extraño que parecía querer apoderarse de su ser.
-Mi piel –repitió ella, se hizo un silencio, un largo silencio, seguramente él estaría pensando que ella ofrecía poco, solo la piel.
-Bien, entonces quiero que un dedo de cada mano acuda a tu pecho, deslizándolos sobre el despacio, con apenas un roce, lentamente, por todo tu pecho.
     
Ella no contestó su otra mano desabrochó su camisa, y dos dedos comenzaron a acariciar lentamente su pecho.
     
-Ahora subirán hasta los hombros, un dedo a cada hombro, despacio muy despacio, desde el extremo hasta tu cuello -sus dedos recorrieron sus hombros, su excitación empezó a crecer- hasta llegar a tu cuello, cada uno por un lado, vamos a acariciarlo despacio, de la base a tu mandíbula, alrededor, hasta juntarse en tu nuca –un suspiro escapó de sus labios al oír esa zona, y los dedos comenzaron a vagar por su cuello, subiendo y bajando en delicadas sensaciones, al llegar a la nuca no pudo evitar lanzar otro suspiro- y de la nuca a los lóbulos de la oreja, y a ellas, despacio, sigues por detrás, la piel de la cabeza, de nuevo tus lóbulos y tu nuca.
     
Durante unos minutos él tuvo sus dedos en su cabeza, en las mejillas, la frente, las sienes, los labios, de nuevo el cuello y la nuca. Ella sentía como se le erizaba toda la piel, como cada vez se concentraba más en sus palabras. Los hombros, el pecho de nuevo hasta el nacimiento de los pechos. Deseaba sentir las manos acariciándolos, quería sentir la tibieza de sus dedos allí, sin embargo, fueron desviados cerca de las axilas y descendieron despacio por los costados. Un largo suspiro audible solo para ella. El vientre, su ombligo suavemente acariciado, el estómago, su canalillo, y de nuevo el pecho y un nuevo descenso por los costados, esta vez con las uñas, y un ascenso idéntico, lento, uñas y su piel gritando de placer, tanto que se vio obligada a recostarse, echar la cabeza hacia atrás y sumirse en esas deliciosas sensaciones transmitido por su piel.
     
Sentía su sexo húmedo y ser consciente de ese detalle la excitaba todavía más, pero sus dedos no dejaban de vagar por su piel. El vientre, su pelvis, su monte, sus caderas, sus muslos, todos sus muslos por entero, las ingles, subiendo y bajando por ellas, perfilar sus braguitas y de nuevo a subir por su vientre. Otro largo suspiro acumulándose en el aire con el resto que ya habían escapado de sus labios. Sus pechos, pero allí donde no hubiera sujetador. Deshacerse del sujetador para permitir a su mano acariciar su suavidad. Su mente estaba disparada, las sensaciones se acumulaban con intensidad prendiendo su calor. Apretó las piernas para sentir su fuego ardiente avivándose en cuanto él hizo que una yema rozara su pezón, otros dedos se unieron alrededor convirtiéndolo en una isla de placer, sus piernas se apretaron más todavía.
     
Cuando él decidió cambiar de pecho su respiración agitada, su labio inferior mordido, y la profundidad de su deseo eran una clara imagen de su lujuria. Suaves caricias primero con las yemas por encima del pecho, con las uñas en su parte inferior, una lenta especial moviéndose sinuosa desde su nacimiento hasta su aureola y allí desesperar a su deseo trazando círculos, hasta por fin un simple roce que la hizo suspirar, alrededor con suavidad, un ligero tamborileo, unos suaves pellizquitos, apretarlo entre sus dedos y hacerlo girar, rodar, girar, rodar…
     
-Estira… estira… estira… más… más… más… hasta sentir algo de dolor y comienza a hacerlo girar –una profunda sensación de placer la inundó, siguió girándolo estirado mientras su cuerpo se movía lleno de excitación- ¡suelta! -lo soltó provocando un intenso suspiro cayendo de sus labios y por primera vez se dio cuenta de que su mente se estaba entregando a ese extraño, que su cuerpo anhelaba más mucho más…
     
Esperó unos instantes antes de proseguir. Ella intentó inútilmente calmar la furia en su entrepierna, una excitación deseando un rápido camino al placer. Pero él aun mandaba y ella comprendía que mientras estuviera en sus manos le aguardaban placeres más intensos. Le hizo descender su mano por un costado, luego el otro, arrastrando suavemente sus uñas por ellos, ella se estremecía, su estómago, su vientre, su pelvis fueron víctimas de esas uñas que encendían una llama a su paso. Sus caderas, sus mulos, por su parte externa, superior y luego interior en pequeños círculos y pellizcos, sentía como su sexo palpitaba de deseo. Subió sus dedos por una ingle, los bajo por otra, con un ligero roce.
     
Pasó su dedo por encima de sus braguitas, con una leve presión, sobre la entrada de su placer, completamente húmeda, y ese dedito multiplicó sus sensaciones. El dedo subía y bajaba por todo su sexo, desde su monte hasta su ano y ella se sentía cada vez más y más excitada, más ardiente. Después fueron las dos manos enteras quienes acariciaban la tela de sus braguitas, frotándola, presionándola, haciendo que sus dedos empujaran, y se movieran inquietos aquí y allá. Sus piernas abiertas del todo, su vagina empapada, sus manos provocándole oleadas de intenso placer transmitiéndose a todo su cuerpo.
     
Por fin un dedo penetró bajo sus braguitas para acariciar su entradita. No entró, tan solo por fuera y después ascendió casi hasta su clítoris y lo rodeó varias veces, el dedo se movió hacia uno de sus labios, lo acarició lentamente, le hizo acariciarlo y volver a acariciarlo, estirarlo, luego unos golpecitos suaves sobre el clítoris y al otro labio, y de nuevo unos golpecitos y un labio, y más golpecitos, y el otro labio, y más golpecitos, y un labio, y mas golpecitos, y el otro labio. Empapada, completamente excitada, con su deseo disparado, y subiendo como una loca por esa escalera que la conducía al orgasmo. De repente todo paró.
     
Unos momentos de silencio la hicieron desesperar y por fin el dedito fue conducido a su sexo, moviéndose lentamente mientras entraba acariciando sus húmedas paredes, agitándolo dentro. Otros dedos comenzaron a acariciar su clítoris, despacio, lentamente, recogiendo la humedad de su sexo para mojarlo. Sabía que ahora dependía de la bondad de ese lejano compañero, de la intensidad que diera a sus caricias, ardientes la conducirían derechita a un rápido orgasmo, lentas… ardería su deseo aprisionando su mente…
     
Prefirió no imaginarse ese lento tormento de caricias, esos lentos movimientos de su dedo en su interior, de sus dedos en su clítoris provocando hondos suspiros de sus labios, pero así sucedió y los suspiros fueron jadeos. Pronto las sensaciones aumentaron, su cuerpo se llenaba de placer. Iba ascendiendo por unos escalones muy cercanos al orgasmo. Pero…
     
Le hizo abandonar su clítoris y haciéndole mojar sus dedos en su boca los condujo a su pecho derecho, pequeños tirones y pellizcos durante unos minutos tan insufribles con el lento ritmo marcado por su dedo entre sus muslos, no pudiendo contener sus suspiros, cuando le retiró su mano debió luchar contra su deseo para apaciguarlo y no dejarse derrotar. Y él lo incrementó más todavía, haciendo deslizar por su cuerpo erizado  caricias profundas, intensas hasta regresar, posando su mano sobre el pecho izquierdo e insistir en lentas acaricias, a la vez que un segundo dedo se incorporaba en la desesperante penetración. El placer la obligó a  arquear la espalda, y por unos instantes las caricias se hicieron más intensas, demasiado intensas, comenzando a subir la escalera más deprisa
     
Le hizo sacar sus dedos de golpe provocando un audible y sonoro jadeo, la tensión en sus muslos y un pensamiento excitante: ‘cabrón’. Se dedicó por completo a sus pechos, a su vientre, sus costados, sus muslos, sus hombros. Al borde del orgasmo como la tenía continuó haciéndola apretar sus pezones con fuerza, estirarlos entre suspiros de placer haciéndolos rodar entre sus firmes dedos. Al soltarlos un largo y profundo jadeo llenó la habitación.
     
Le hizo quitar las braguitas, abrió sus piernas para su imaginación, ella extasiada miraba el monitor pensando en sus ojos contemplando su sexo empapado, perlado de gotitas, deseoso, anhelante, latiendo intensamente. Mientras sus manos eran conducidas a descender lujuriosas por su cuerpo siguiendo sus dictámenes, enervando su piel, colmándola de sensaciones y envolviéndola más en esa fantasía morbosa de su visión. Sus manos volvieron a jugar con su piel, aunque de vez en cuando viajaran rápidamente a su sexo para propinarle unas profundas caricias a su vagina, unos suaves toques a su clítoris, unos golpecitos a su ano, provocándole unos jadeos hasta el borde del orgasmo.
     
Comenzó a jugar a un lento juego. Una mano en su clítoris, la otra en el pezón derecho, medio minuto, iba a estallar. Una mano en su pezón derecho, la otra en el izquierdo, medio minuto, los suspiros ascendían por el aire cálido de la habitación, pero el orgasmo parecía no querer llegar ahora. Un mano en el pezón izquierdo la otra en su ano, medio minuto, sus caderas moviéndose, siguiendo el ritmo marcado, ‘¡dios, no llega, no llega!’ pensaba ella desesperada. Una mano en su ano, la otra en su vagina, medio minuto, creyó enloquecer…cuando él comenzó a susurrarle a través del teclado como devoraría sus pezones con sus labios. Una mano en su vagina, la otra en su clítoris, media minuto, y sus labios estirando de su pezón, atrapado entre ellos, lacerado por una lengua húmeda y cálida, no podía más, su cuerpo comenzó a tensarse, el orgasmo se acumulaba en cada poro de su piel, su respiración entrecortada comenzó a ser contenida, casi no podía respirar.
     
El medio minuto pasó. Pero él siguió devorando sus pezones, cambiando de uno a otro, mirándola a los ojos, contemplando como se masturbaba para él, como completamente abierta se exhibía para su placer. Siguió y siguió, y se encontró con su sexo desbocado en ese último preámbulo donde parece que el tiempo se ha detenido, donde la expresión, el gesto, se contrae, un momento donde no estás aquí… y todo tu cuerpo explota abrasando tu interior. Su respiración, sus jadeos, sus suspiros, sus muslos, su sexo, su vientre, su cuerpo entero se contrajo y explotó estremeciéndola de placer. Sus tres dedos se apretaban dentro de su sexo, agitándose sin parar, sintiendo las contracciones de su vagina. Su duro clítoris estirado y rodando entre sus dedos temblaba. Y ella se dejaba llevar por ese intenso momento de placer, disfrutándolo, perdiéndose en su placer, perdiendo la razón y siendo sometida durante esos instantes por la locura de su cuerpo entregado a la pasión.
     
Poco a poco fue deteniendo el ritmo mientras intentaba respirar normalmente, acompasar de nuevo los latidos de su corazón, volver a controlar su cuerpo todavía con pequeños espasmos de placer. Miró la pantalla para comprobar como él le enviaba sonrisas y le decía ‘respira, respira’. Se sonrió y él escribió otras posibilidades que hubieran convertido ese orgasmo en algo más maravilloso, hielo, algunos sencillos juguetes… su sexo reaccionó volviendo a latir con fuerza y ella se rió mientras le dedicaba pequeñas caricias. Por fin volvió a escribir algo con sentido lingüístico.
     
-Mañana cariño, mañana…

Pater

A tu manera Octubre 27th, 2007

Janesko

Ella se recostó en la silla. La noche había sido larga e infructuosa. Nadie interesante había aparecido. Ni tan siquiera alguien con quien mereciera la pena intercambiar un poco de calor humano, aunque solo fuera por un día, así que… harta de tontitos, había apagado el pc y ahora contemplaba la pantalla vacía donde su reflejo la miraba con resignación. Una idea cruzó su mente y volvió a encender el ordenador. Conectó la cam y puso en marcha el programa para su uso. Al instante contemplaba su imagen a través de ese ojo electrónico, y pensó: ‘así me ven’, y ese pensamiento la excitó.
     
Probó varias caras, varias miradas insinuantes, caídas de ojos, besos dulces y apasionados, pasó su lengua lentamente por sus labios. Llevó un dedo a su boca y comenzó a lamerlo sin apartar los ojos de su imagen, su lengua lo recorrió despacio, casi con un roce, trazando una ligera huella húmeda, sintiendo su piel estremecerse con ese contacto. Su mente comenzó a alejarse, su ojos se cerraron y se sumió por completo en el contacto con aquel dedo ahora extraño que parecía haberse apoderado de su ser, y mientras lo hacía, su otra mano desabrochaba su camisa y comenzó a acariciar lentamente su pecho. Sus dedos recorrieron sus hombros, su cuello, subiendo y bajando en delicadas sensaciones que la obligaron a recostarse, echar la cabeza hacia atrás, sumiéndose en ese placer transmitido por su piel.
     
Sintió su sexo húmedo y ser consciente de ese detalle la obligó a deshacerse del sujetador para permitir a su mano acariciar la suavidad de sus pechos, su mente se disparaba en otros recuerdos y las sensaciones retornaban con intensidad disparando su calor. Apretó las piernas para sentir su fuego ardiente avivándose en cuanto una yema rozó su pezón, otros dedos se unieron alrededor convirtiéndolo en una isla de placer.
     
Cuando decidió cambiar de pecho su respiración agitada, sus labios, y la profundidad del dedo en la boca eran una clara imagen de su excitación. Suaves caricias primero con las yemas por encima del pecho, con las uñas en su parte inferior, una lenta especial moviéndose sinuosa desde su nacimiento hasta su aureola y allí desesperar a su deseo trazando círculos, hasta por fin el simple roce que la hizo suspirar y profundizar en él, alrededor con suavidad, un ligero tamborileo, unos suaves pellizquitos, apretarlo entre sus dedos y hacerlo girar, rodar, lo estiró, lo estiró, lo estiró hasta sentir algo de dolor y comenzó a hacerlo girar el dolor desapareció al momento y una profunda sensación de placer la inundó, siguió girándolo estirado mientras su cuerpo se llenaba de más excitación, lo soltó provocando un intenso suspiro cayendo de sus labios.
     
Esperó unos instantes antes de proseguir, intentando calmar la furia en su entrepierna, una excitación pugnando por un rápido camino al placer. Pero su cabeza aun mandaba y con una sonrisa le prometió placeres más intensos. Descendió su mano por un costado, luego el otro, arrastrando suavemente sus uñas por ellos, se estremecía, su estómago, su vientre, su pelvis fueron víctimas de esas uñas que encendían una llama a su paso. Sus caderas, sus mulos, por su parte externa, superior y luego interior en pequeños círculos y pellizcos, sentía como su sexo palpitaba de deseo. Subió sus dedos por una ingle, los bajo por otra, con un ligero roce.
     
Pasó su dedo por encima de sus braguitas con una leve presión sobre la entrada de su placer, estaba húmeda, muy húmeda y sus sensaciones se multiplicaban. El dedo subía y bajaba por todo su sexo, desde su monte hasta su ano y ella se sentía cada vez más y más excitada, más ardiente. Dejó que fuera la mano entera quien acariciara la tela de sus braguitas, frotándola, presionándola, haciendo que sus dedos empujaran, y se movieran inquietos aquí y allá. Sus piernas se habían abierto del todo y seguía chupando el dedo, masturbándolo como si de una pequeña polla se tratara. Lo sacó de su boca dejándolo resbalar por sus labios mojados y ávida lo llevó a su entrepierna, apartó sus braguitas y lo introdujo despacio en su sexo, moviéndolo lentamente mientras entraba para sentirlo en su interior, acariciando sus húmedas paredes, agitándolo dentro. Otros dedos comenzaron a acariciar su clítoris, despacio, lentamente, recogiendo la humedad de su sexo para mojarlo. Sabía que ahora dependía de la intensidad de sus caricias, ardientes la conducirían derechita a un rápido orgasmo, lentas… encenderían su deseo enloqueciendo su mente…
     
Prefirió ese lento tormento de caricias, esos lentos movimientos de su dedo en su interior, de sus dedos en su clítoris y pronto comenzaron a provocar hondos suspiros de sus labios. Pronto las sensaciones aumentaron, su cuerpo se llenaba de placer. Iba ascendiendo por esos escalones que conducen al orgasmo. Pero…
     
Quería más, abandonó su clítoris y  mojando sus dedos en su boca los condujo a su pecho derecho, le dio pequeños tirones y pellizcos durante unos minutos insufribles con el lento ritmo marcado por su dedo entre sus muslos, cuando retiro su mano debió luchar contra su deseo y para apaciguarlo, aunque lo incrementó más todavía, la deslizó por su cuerpo ansioso de caricias profundas, intensas. Volvió a tener el control y posando su mano sobre el pecho izquierdo insistió en acariciarlo despacio, a la vez que incorporaba un segundo dedo en esa desesperante penetración. El placer la obligó a  arquear la espalda, y por unos instantes sus caricias se hicieron más intensas, demasiado intensas, comenzando a subir la escalera más deprisa, sacó sus dedos rápida provocando un audible y sonoro jadeo y se dedicó por completo a sus pechos, a su vientre, sus costados, sus muslos, sus hombros. Encendida como estaba apretó sus pezones con fuerza los estiró entre suspiros de placer haciéndolos rodar entre sus firmes dedos. Al soltarlos un largo y profundo jadeo llenó la habitación.
     
Miró su imagen en el pc. Lo había olvidado por completo. Inclinó la cam para que enfocara su sexo, se quitó las braguitas, abrió sus piernas para contemplar extasiada en el monitor su sexo empapado, perlado de gotitas, deseoso, anhelante, latiendo intensamente. Se observó mientras sus manos descendían lujuriosas por su cuerpo, enervando su piel, colmándola de sensaciones y la visión la encendió aún más en un viaje morboso a su contemplación. Dejó que sus manos jugaran más con su piel, que de vez en cuando viajaran rápidamente a su sexo para propinarle unas profundas caricias a su vagina, unos suaves toques a su clítoris, unos golpecitos a su ano, provocándole una excitación que prácticamente la descontrolaba.
     
Comenzó a jugar a un lento juego. Una mano en su clítoris, la otra en el pezón derecho, un minuto, la pasión la llenaba. Una mano en su pezón derecho, la otra en el izquierdo, un minuto, los suspiros ascendían por el aire cálido de la habitación. Un mano en el pezón izquierdo la otra en su ano, un minuto, sus caderas moviéndose, siguiendo el ritmo marcado. Una mano en su ano, la otra en su vagina, un minuto, creyó enloquecer… Una mano en su vagina, la otra en su clítoris, un minuto, no podía más, su cuerpo comenzó a tensarse, el orgasmo se acumulaba en cada poro de su piel, su respiración entrecortada comenzó a ser contenida.
     
El minuto pasó. Siguió y siguió, en ese último preámbulo donde parece que el tiempo se ha detenido, donde la expresión, el gesto, se contrae, un momento donde no estás aquí… y todo tu cuerpo explota arrasando tu interior. Su respiración, sus jadeos, sus suspiros, sus muslos, su sexo, su vientre, su cuerpo entero se estremecía de placer. Sus tres dedos se apretaban dentro de su sexo, agitándose sin parar, sintiendo las contracciones de su vagina. Su duro clítoris estirado y rodando entre sus dedos temblaba. Y ella se dejaba llevar por ese intenso momento de placer, disfrutándolo, perdiéndose en su placer, perdiendo la razón y siendo sometida durante esos instantes por la locura de su cuerpo entregado a la pasión.
     
Poco a poco fue deteniendo el ritmo mientras intentaba respirar normalmente, acompasar de nuevo los latidos de su corazón, volver a controlar su cuerpo todavía con pequeños espasmos de placer. Miró la pantalla para admirar su sexo, le pareció tan hermoso así brillante, excitado. Se sonrió y su pensamiento imaginó otras posibilidades que hubieran convertido ese orgasmo en algo más maravilloso, hielo, algunos sencillos juguetes… su sexo reaccionó volviendo a latir con fuerza y ella se rió mientras le dedicaba pequeñas caricias.
     
-Mañana cariño, mañana…

Pater

Úsame Octubre 23rd, 2007

Llega la tarde y con ella la puesta de sol, pasan los minutos y tú parece que no vienes con ella, mi excitación por tu recuerdo va en aumento y mis ansias por ti la acompañan, mi respiración se acelera sabiendo lo que le espera, los momentos que le quedan por vivir.

Cuando más distraída estoy apareces tú, por mi espalda, regalándome un abrazo y un suave beso en mi nuca separando mi melena, mi cuerpo se estremece y tus manos se van derechas a mis pechos y aunque los acaricias encima de la ropa mis pezones no pueden dejar de ponerse muy duros.

De repente noto un pañuelo que tapa mis ojos y mi corazón se empieza a acelerar, pues veo que comienza un nuevo juego. Bajas los tirantes de mi vestido y me acercas a la mesa, donde me ayudas a subir, es una mesa de madera, grande y me tumbas sobre ella y noto como tus manos tiran de mis brazos poniéndolos en cruz, noto como unas sogas acarician mis manos y de repente me veo ahí expuesta, atada con las cuerdas apretando mis muñecas a las patas de la mesa y a continuación haces lo mismo con los tobillos, ahí me tienes expuesta para ti, a tu antojo, a tu placer. Mi respiración se va acelerando cada momento más y mas, mi piel se vuelve a erizar de nuevo al notarte cerca pero nerviosa empiezo a moverme por no saber tu posición exacta.

Noto algo que se acerca a mi boca que la acaricia suavemente, ummm, es un dedo e intento levantar la cabeza para chuparlo, para lamerlo pero tú lo retiras y bajo mi cabeza y un suspiro sale de mis labios, un suspiro de desesperación y esto acaba de empezar, la dulce tortura. Una leve caricia roza mi cuello, es tu lengua que me lo moja y un escalofrió recorre cada milímetro de mi piel, otra vez no se donde te encuentras, cada vez mas y mas calor inunda la habitación y mi cabeza, tus uñas ahora son las protagonistas en mis muslos, me estremezco, el placer sube y lo va llenando todo. Noto el roce de algo caliente y suave en mis labios, lentamente, se separa y vuelve, ¿Qué es? Y vuelve a acercarse roza mis labios, es tu sexo duro y acaricio con mi lengua su delicada suavidad.

  Te alejas de mi y de repente noto un dedo en mi boca, lo intento atrapar entre mis labios, pero lo retiras y aissssss noto el húmedo hielo rozando por mi cuello, mientras algo suave acaricia mi vientre ¡por dios! Es una pluma la que hace que mi espalda se curve a su contacto, mientras el hielo va recorriendo mi cuello para descender por el canalillo.

 Mi mente arde, mi cuerpo se derrite a tu uso y mi sexo se empapa de tanto placer, la locura ha empezado.

El hielo recorre mis pechos, acariciando las aureolas alternándose de uno a otro para darle golpecitos con el a los pezones, creo que no podré soportar mas pues mi cuerpo se empieza a mover, mi boca entreabierta jadeante te suplica que me lo des ya, pero tu sigues al ritmo marcado y me haces empaparme y estremecerme de tanto placer.

Siento tus dedos sobre mis labios recorriendo la humedad de mi sexo y alcanzo el éxtasis, noto como juegas con el como se deslizan subiendo y bajando y los separas para dejar camino libre a otros dos que entran lentamente en mi, mojándose de mi esencia, moviéndose en mi interior, consiguiendo tenerme cada vez mas caliente y entregada a tu uso.

Te separas y me dejas sin tu contacto, sin tus sonidos y me desespera la situación de no saberte a mi lado, te llamo y no me respondes, y entre confundida y excitada mi mente se llena de sensaciones.

Callada sabiendo que estabas preparando más para mí, expectante ante tu llegada, me vuelves a sorprender y con un condón lleno de hielo empiezas a follarme mientras tus dedos castigan mi clítoris y me hacen temblar de placer.

Lo noto va llegando y me dices  -sigue no pares, puedes correrte. Empiezo a mover mis caderas mientras mi coñito agarra el hielo y lo suelta y tu cada vez con mas ímpetu me vas llenando de frió y la mente de deseo abrasador.

Me envuelve el deseo y llega fuerte, bravo e inmenso me recorre el cuerpo como una descarga eléctrica que llega a cada poro de mi piel, maravilloso orgasmo en tu uso, mi cuerpo empieza a temblar a estremecerse y me muevo por la mesa llena de pasión y de lujuria. De mi boca salen gritos de placer, jadeos y suspiros que se unen a la orgía de sensaciones.

Todavía tiritando de placer me quitas la venda, acercas tu cara a la mía y me miras a los ojos te pones delante mío para que no sea tan molesta la luz y me besas en los labios, me vas desatando un tobillo y después el otro para subir a hacer lo mismo con mis manos, me ayudas a reincorporarme sentada en la mesa y me abrazas.

Así nos quedamos abrazados, usada por ti y temblando entre tus manos pegada a tu cuerpo, llena de sensaciones maravillosas que me enloquecen y que hacen que cada vez sienta más placer tras el uso.

filia.

TRAS LA BRISA Octubre 1st, 2007

De vuelta a la cama y con los deberes bajo el brazo y el deseo encendido recordando cada palabra, preparo cada detalle sin poder dejar de pensar un segundo en las tareas encomendadas.

Preparo el altar como si de un ritual se tratara, cada detalle con mimo y celo colocando las velas estratégicamente y los inciensos de rosa blanca y con el aroma, ambientarme en un jardín de ellas y crear el escenario perfecto para dar rienda suelta a la pasión.

Desnuda sobre mi cama, sobre las sabanas de satén comienzo a llenar de aceite de coco mi cuerpo, mis manos comienzan a resbalar por el embadurnándolo, sintiendo sus caricias, empezando a retorcerse por la cama cada vez que a la cabeza se le vienen recuerdos de tu imagen y eso hace que suba mi excitación y mi calor. Para paliarlo una suave brisa entra por la balcón de la habitación, el cual mueve suavemente las cortinas que parecen querer venir a acariciarme, y sigo allí tumbada y recuerdo la primera de las tareas y corto un trozo de esparadrapo y se lo coloco al huevo vibrador y lo coloco sobre mi clítoris y dios, empiezo a moverme por la cama, y a pasar mis manos llenas de aceite sin control, como esta mi mente en tu recuerdo.

De repente otra racha de brisa y con el movimiento de la cortina apareces tu entrando por mi balcón, mis ojos te miran con total normalidad, no distinguiendo entre realidad o ficción, te acomodas en el sillón orejero, justo enfrente de mi cama para disfrutar del espectáculo y allí empapada de aceite y de esencia de jugos y de deseos empiezo a jugar para ti.

Mirándote a los ojos y con una sonrisa de complicidad empiezo a acariciar mis caderas, mis costados dejando resbalar mis uñas por mi cuerpo mientras muerdo mis labios y mis piernas se retuercen de placer, al notar las vibraciones del huevo y de verte ahí sentado, observándome mientras te fumas un cigarro y el humo se pierde en la luz de las velas. Estiro la mano y cojo las siete bolas rígidas las mojo en mi boca, mientras te miro a los ojos y las empiezo a meter en el coñito, con las piernas bien abiertas para ti, haciéndote espectador único del vodevil y a continuación y sin perder tiempo repito la operación con el dildo y acompañan a las siete en el festín de humedad y lujuria sentido por ti.

Ahora bien plena delante me doy la vuelta para dedicarme por completo a mi parte trasera y poder disfrutar por completo, mi cuerpo se estremece y mi respiración cada vez esta mas alterada, gemidos y suspiros se intercalan saliendo de mis labios entreabiertos y mis ojos no pueden dejar de buscar tu imagen en el sillón.

Tumbada boca abajo empiezo a acariciar mis muslos, mis nalgas, mi espalda giro la cabeza para mirarte y agarro mis nalgas las separo y empiezo a jugar con mi ano, lo acaricio, mi respiración y mi deseo va en aumento, introduzco un dedito dentro para ir preparándolo para el placer, dejo que otro dedo le haga compañía mientras mi mano busca el vibrador y mirándote de nuevo lo humedezco en mi boca, imaginando que es tu polla y así hacer crecer mas si se puede el deseo y las ganas de ti.

Giro la mano y empiezo a meter el vibrador en el culo, suavemente y ummm el deseo crece y crece, mi cuerpo no deja de moverse por la cama y empiezo a moverlo mas y mas rápido cada vez, necesitándolo dentro muy dentro, deprisa muy deprisa, me follo cada vez con mas ímpetu, empiezo a jadear, a gemir. La pasión, el deseo me desbordan, estoy a mil, llena para ti y mostrándome.

Mi cuerpo empieza a temblar, noto cono se contraen las paredes de mi coño, como mi ano sigue sus movimientos, las vibraciones en mi interior y mis manos recorriendo mi cuerpo, mientras mis ojos te buscan y tu estas ahí en el sillón sin separar la vista de mi, y sin poder mas me corro para ti, curvando la espalda, retorciéndome por la cama, muerta de placer, gimiendo y jadeando como a ti te gusta aissssssssss y ahora temblar, como no temblar de placer, el placer de sentirme llena, plena y deseada, al mirarme.

Te enciendes un cigarrillo le das dos caladas y te acercas a mi lado, pones tus labios sobre los míos y nos fundimos en un calido beso, me das el cigarrillo y comienzas a quitarte la ropa, tu desnudes frente a mi y tu deseo tan cerca hacen que vuelva a sentir otra vez ganas de todo lo vivido hace unos instantes y de mucho mas, te sientas en la cama y mientras acabamos de compartir el humo y caricias no paramos de mirarnos a los ojos, diciéndonos sin palabras el deseo mutuo que nos tenemos. Te inclinas sobre mi y comienzas a besarme el cuello, mientras mis manos no dejan de recorrer tu espalda con las uñas y las yemas de los dedos suavemente, nos besamos con pasión desbordada nuestras manos comienzan a enloquecer recorriendo nuestros cuerpos y nuestras respiraciones danzan un al unísono la melodía de nuestro deseo, tu bajas tus manos para vaciar lo llenado en tu honor, sacando primero el dildo, sin importar donde lanzarlo, ni donde le acompañaran las bolas pues nuestro calor va en aumento. Pasas tu mano a mi trasero y agarras el vibrador sacándolo suavemente y volviéndolo a meter repetidas veces, mientras no puedo dejar de jadearte al oído y decirte lo cachonda que me pones, lo sacas y va a reunirse con sus compañeros de juegos, mientras tu mano acaricia toda mi entrepierna, llenándose de mi esencia y de un tirón quitas el esparadrapo y uíssss , mezcla de dolor y placer al tirar que hacen que aumente el éxtasis, de repente me giro sobre ti, poniéndome encima, para poder saborear tu polla y dejar a tu disposición todo mi deseo y comenzar a darnos placer mutuamente. La tomo con la mano la lleno de saliva y comienzo a dejarla resbalar por mi mano para notar su dureza al estar a mi lado, empiezo a lamerla desde la base hasta la punta suavemente, a recorrerla sin dejar un milímetro sin ser saboreado, dedico caricias con la punta de mi lengua a tu frenillo y rodeo con la lengua la corona del glande, disfrutándola y gozándola, ummmmm, mientras noto como tu boca recorre mis labios y juguetea con mi entradita y le dedica caricias al clítoris dándole toquecitos de esos que hacen que me vuelva como loca y que hacen que desee ya rodeártela con los labios empaparla en saliva y comenzar a metérmela en la boca lentamente pero hasta el fondo y sorberla, chuparla y comérmela entera con voracidad y deseo contenido.

Excitada a tal extremo no pudiendo aguantar mas vuelvo a dar un giro mas sobre ti y me siento encima de ti, preparada para cabalgarte, llenándome te di y sintiendo tu dureza en mi interior; empiezo a mover mis caderas y notas como las paredes de mi coño empiezan a agarrártela, como exprimiéndotela y es que todo va en aumento mi placer, el deseo y los movimientos. Te cabalgo y me inclino hacia delante tirando mi roja melena sobre ti y acercando mi boca a al tuya para que notes mi respiración y te comienzo a besar sin parar de follarte con locura, sin parar de mover mi pelvis y mi culo, con un ritmo desenfrenado para ti, poso mi mirada azul en tus ojos y te digo, lo mucho que deseaba este momento, de tenerte así y tu me abrazas y me haces girar en la cama para quedarte sobre mi, cruzo mis piernas sobre tu espalda y te abrazo con fuerza.

Nuestros cuerpos se funden en pasión y deseo desmedido empiezas a moverte dando embestidas dentro de mi, llenándome y con la banda sonora de nuestras respiraciones, los jadeos y mi humedad al roce de tu polla, nos empezamos a correr los dos a la vez, fundidos en el abrazo de la pasión y la locura, llenándote de besos y gimiendo y gritando como jamás nos habíamos oído.

Nos fundimos en un abrazo uno al lado del otro y no paramos de mirarnos y de besarnos, nuestras manos nos regalan caricias, que nos llenan de tranquilidad y mientras se consumen las velas y los inciensos, nosotros también lo hacemos y nos quedamos dormidos con la brisa que entra por el balcón acariciando nuestros cuerpos desnudos y sudorosos, derrotados y extasiados en la cama y nos quedamos dormidos.

De repente y como de un sobre salto me despierto húmeda, las velas y los inciensos consumidos, los juguetes en una esquina de la habitación y sin rastros de ti, pero con una sonrisa pues a veces la ficción supera a la realidad y ha sido todo tan real, que dejo el balcón abierto por si acaso la brisa me hace algún regalo.

Filia.

Presentación… una celosía Setiembre 30th, 2007

Celosía: Enrejado de listoncillos de madera o de hierro, que se pone en las ventanas de los edificios y otros huecos análogos, para que las personas que están en el interior vean sin ser vistas (DRAE).

Las celosías más conocidas son las pertenecientes a los confesionarios. Sí, esos lugares donde las mujeres desnudaban su alma, sus deseos y pasiones ante el atento oído del sacerdote. Sacerdote encargado de purgar, condenar y absolver, tras la penitencia correspondiente, esos irreverentes deseos prohibidos.

Pero esta celosía es distinta, esta celosía representa esa barrera existente entre dos personas, dos personas que solo se conocen a través de internet. Dos personas que comparten deseos, fantasías, ilusiones… separadas por una celosía electrónica que les impide tocarse, aunque en muchas ocasiones no les haga falta.

Como un caleidoscopio, esta celosía es el túnel para mundos mágicos, donde las formas no están reglamentadas más que por nuestros deseos, un campo donde el juego y el calor se introducen tranquilamente en el cerebro del observador. Esperamos que seas nuestro cautivo y compartas esa magia que entre nosotros existe, eso significará que has entendido nuestro mensaje, nuestro grito.

Pater et Filia